DESDE LA CUEVA
Por: Tito Rondon
La Liga Nica, oficialmente la Miami-Dade Baseball League, manejada hábilmente por Lester Avilés con la inestimable ayuda de Carlos Mena Bolaños, es una perenne caja de sorpresas y de deleite beisbolero.Al igual que en la famosa historia de Charles Dickens, se aparecen los fantasmas del presente, del pasado y del futuro. Sólo que son alegres...
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Maikel Jova me contesta diciendo “claro que quiero jugar en Nicaragua en octubre. Tengo entendido que el León quiere que esté con ellos nuevamente. Yosvany Almario fue mi intermediario con los directivos, mi agente,” añade sonriendo. Ambos ya se marcharon a los Escorpiones de Yuma, equipo independiente. Ahí te pagan por jugar, no como en la Liga Nica, donde se cobra...
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Los Tigres del Licey están en Santiago, en la Serie del Caribe. Uno de sus lanzadores es Eduardo de la Cruz Beltré, de Azúa en República Dominicana. Se ganó el puesto después de lanzar en clase A fuerte para Tampa, con marca de 5-6 y 3.98, y en la invernal para los Tigres, 4-2 y 2.95.
Unos meses después Eddie sigue en el Licey, pero de la Liga Nica. Da la impresión que su estilo, submarino, no convenció a los Rayos. El Bóer de Silvio Silva le anota carrera y se va arriba, pero los dominicanos contestan con dos en el cierre del noveno y se llevan la victoria. Eddie termina el día con 1-0 y 0.96, y es contratado por los Reno Silver Sox de la Golden League del floreciente béisbol profesional independiente de Estados Unidos.
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El aficionado cubano terminó de jugar sóftbol en Tamiami, y se acerca a los campos de beis. De pronto abre los ojos, muy grandes, y exclama-pregunta, “¿es Sandy Ojito?”
El anotador-comentarista contesta afirmativamente. “¡Si, es él”, exclama el aficionado. “Lo vi varias veces con Industriales, en Cuba”.
Como confirmación, aparecen dos scouts. No de Grandes Ligas, sino de “combines”, o sea buscatalentos que ofrecen peloteros a todos los equipos independientes y hasta a alguno de las Mayores. Si aciertan con sus recomendaciones, se corre la voz y su empresa gana dinero, y ellos podrán seguir viviendo un sueño, trabajando en la pelota.
La pistola de radar enfoca al lanzador, que no tiene gran velocidad.
Al notar nuestra curiosidad, uno de los scouts se voltea hacia nosotros y dice “¡84!”. Millas por hora, se sobreentiende. No tira duro pero si con maña: su record es de 1-0 y 1.62 en cuatro juegos. A la siguiente semana llama a su manager: a Ojito le han dado contrato, y se marcha a continuar la aventura de su vida.
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Ha terminado el partido, y el pitcher, que ha utilizado antirreglamentariamente (cuando Lester lea esto se va a enojar) su camiseta de la Liga Cubana del Habana, acaba de abanicar a una docena de contrarios.
El umpire principal, Tom Miles, de mucha experiencia, se voltea hacia mi y me dice, “¿has visto a ese lanzador? Tira duro y se le mueve la recta”. Le contesto que si, que los Cachorros de Chicago lo dejaron libre unas semanas atrás. “No saben lo que se pierden”, comenta Tom, a quien le gusta decir que en español se llama Tomás Millas.
El lanzador se llama Yusdel Tuero, jugó en Rookie y clase A fuerte (¡2.93! y 27 ponches en 33 innings en total) en 2007. Pensando un poco en comunicarme con Noelito Urcuyo de la Liga Profesional en Nicaragua, le hablo.
“No me dejaron libre, yo pedí mi libertad”, me informa. “Ya tengo 25 años y me cuesta más vivir que lo que me pagan. Es hora de iniciar el resto de mi vida. Y aquí puedo jugar buena pelota”.
Tuero juega para el León, y lleva seis ganados y dos perdidos, con efectividad de 3.17 en 11 juegos. Números traicionados por su defensiva, menos uno: en 59 entradas y dos tercios abanica a 96. La Liga Nica tendrá una nueva marca de ponches este año.
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“¡Aquí anda el ‘Ratón’!”, exclaman a mi lado. E inmediatamente sé de quien se trata, como todos los nicas de mi edad. Es Orlando Espinoza, ex lanzador del Granada y de la Selección Nacional.Orlando José Espinoza Ugarte nació en Granada, el 3 de diciembre de 1945, pero tiene familia chontaleña. Su papá fabricaba lanchas en el Gran Lago. Estudió en el Colegio Salesiano de su ciudad natal.
Allí empezó a jugar, su primer equipo se llamaba “Oratorio”, liga interna.
Pasó al “P. Misieri”, lo que hoy sería Mayor A (el “Guadalupe” era el mejor)..
De ahí subió al “Prego”, y al “Dos Cruces”, de la joyería, con Juan Rodríguez de manager, Primera División en 1969.
Jugó en el Granada de 1970 a 1974. “Lanzábamos 5 veces por semana, el ‘Diablito’ González y yo”, recuerda. Habla con cariñ de Heberto Portobanco, su manager.
Recuerda que con la selección de Nicaragua estuvo en los Centroamericanos de Panamá en 1968 y Nicaragua en 1969; en el Torneo de la Amistad 1971 y en el Mundial de Cuba de 1971.
Y sigue: “Nadie habla de que le gané a Puerto Rico (tres a dos y dio un hit, en el Mundial de Cuba de 1971). Todos son como vos, sólo recuerdan el jonrón de Elpidio Mancebo (los cubanos ganaron 2-0).... Los locutores siempre vivían allá arriba, como en palomar, en su argollita, nos veían de menos a los peloteros. Y nosotros éramos el show.
“Cuando relevé, era solamente a sacar al derecho, Antonio Alonso iba contra los zurdos. Pero no calentó porque no tenía guante...
“Yo siempre tiraba strikes. Aún ahora, si caliento cinco minutos, tiro strikes. A Mancebo le tiré un strike...
“Viví 28 años en Los Angeles; jugué hasta los 60 años. Ahora estoy retirado y de vacaciones”, termina diciendo Orlando “El Ratón” Espinoza, en medio de un mar de recuerdos.
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